18 de Diciembre de 2017
Categoría: Opinión
09.08.2016

NO DEJEMOS DE SORPRENDERNOS

 

No nos acostumbremos. Sigamos sorprendiéndonos con cada carrera, con cada maniobra, con cada vuelta de pole. Emocionémonos con cada grito que se escucha desde lo profundo del casco e incluso desde adentro del habitáculo cuando está entrando al corralito de los vencedores.

 

José María es su nombre, López es su apellido, “Depredador” es el apodo que este periodista le ha adosado a los ya conocidos de “Animal”, “Maestro”, “Mostro”, “Genio”, y tantos más que le han puesto a “Pechito”, su apodo original.

 

Y aunque ya ganó dos campeonatos del mundo de WTCC, no para. Este año, el tercero y último con Citroën, no sólo está tan sólido como en los anteriores, está mejor.

 

El primer año todo fue noticia, novedad. Era la sorpresa de cada carrera. Sorpresa para todos, pero también para él mismo, porque cada fin de semana era nuevo en todo. Sólo Pechito y el Citroën podían saber cuánto mejoraban en cada circuito. Lo destronó a Yvan Müller. Le mostró a Sebastien Loeb que siendo nuevos ambos, había un mundo de distancia.

 

El segundo año fue la reafirmación de todo. De su velocidad, de su madurez, de su contundencia. Y reafirmó con Müller, con Loeb y con el equipo, que era mucho más fuerte que todos.

 

Este año no puede ser más sorprendente. Ganó alguna de las carreras en las primeras fechas, ganó las dos de Nürburgring, le lleva casi cinco carreras de ventaja a Tiago Monteiro, y quedan ocho compromisos. Müller no ganó ni una sola carrera en todo el año todavía. Ya no lo destronó, lo destrozó.

 

“¿Cuántas veces vas a leer un mismo libro?, ¿Cuántas veces vas a volver a ver una película por más que te guste?, ¿Una, dos? El tiempo de Pechito en el WTCC ya pasó. Necesita nuevas motivaciones, nuevos objetivos. Acá subió el nivel para todos, y es muy bueno que se vaya en busca de nuevas metas. No creo que sea la Fórmula E el mejor lugar al que podría ir, más bien lo veo mejor en un Toyota de WEC…” dijo el simpático Tom Coronel en los días previos conversando con este periodista en Buenos Aires.

 

En Termas le tuvieron que cambiar el motor tras quedar en Pole Position y debió largar último. Como en Paul Ricard 2014, hizo maniobras limpias y claras y no paró de pasar autos hasta quedar quinto. Con 80kg, su auto no es lo superior que era entonces, cuando recién iba por su segunda carrera en la categoría y sorprendía ganando tras largar en el fondo de la recta principal.

 

En la segunda, largando desde la Pole, los kilos no le permitieron mantener la punta contra el Honda de Norbert Michelisz, y hasta se complicó con Müller, que lo atacó por el segundo lugar. En la radio, el francés había dicho, “que corra como quiera, no me importa. Que no se preocupe, no lo voy a pasar sin razón.”

 

El ingeniero de Pechito le había transmitido ese mensaje a López, pero repentinamente, Müller apareció pasando al cordobés, que preguntó por radio al equipo: “Me dijiste que no me iba a atacar y me está pasando”…

 

Pero bueno, simplemente se encargó de acomodar las cosas en su lugar, puso el C-Elysée por dentro en la curva ciega y cuando se quisieron dar cuenta, Michelisz y Müller lo tenían en la cuerda y se salieron ambos de pista solos… Pechito López lo hizo de nuevo, ganó la carrera y Müller, ya resignado, simplemente dijo “Siempre me pasa algo. Mierda…”

 

Que no les parezca lo mismo. No pierdan la capacidad de asombro, porque este pilotazo argentino es capaz de sorprendernos una y otra vez. No se acostumbren a verlo arriba del podio, no pierdan la capacidad de sentir ese escalofrío en la espalda cuando suene el himno nacional argentino y ondee la celeste y blanca con el sol amarillo en el centro.

 

No piensen en la edad de Müller, Tarquini o Huff. Piensen en que en el año 2000, Pechito López clasificaba detrás de Nico Rosberg y delante de Lewis Hamilton para la Final de Fórmula A del Mundial de Kart en Japón. No piensen que va a correr en Fórmula E y por eso maldigan porque son monopostos silenciosos. Piensen que correrá contra Buemi, Di Grassi, Vergne, Bird, Heidfeld y otros excelentes pilotos de nivel de Fórmula Uno. Como él. Y piensen que una fábrica se fijó en sus condiciones, creyó en él y ganó todo con un auto en sus manos. Y ahora serán dos…

 

Y tiene tanta hambre, pero tanta hambre, que aunque le alcance con ser quinto el resto del año, va a salir a ganar cada carrera. Largue en pole, o quinto, o décimo, o último. Porque así es el depredador, no deja nada para los demás.

 

Y no paren de aplaudirlo por eso, porque el día que un piloto como él deje de ir a buscar la victoria cuando se apaga el semáforo rojo, habremos perdido un héroe.

 

Diego Zorrero

 
 
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